¡¡¡Ganador@s del sorteo de Navidad!!!

sábado, 22 de diciembre de 2012

¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!
Espero disfruten de la lectura, me pondré en contacto con ustedes por correo para que me indiquen cuál libro quieren que les regale.
Las ganadoras son:
  1. Marilì acosta (Libro enviado)
  2. Rubizul (Libro enviado)
  3. Isabel Luna (Libro enviado)
  4. Maribel (Libro enviado)
  5. Maria Alejandra Arroyave
  6. Paty C. Marin
  7. Migdalia Carroz (Libro enviado)
  8. sole
  9. moraxella
  10. Mari Silva (Libro enviado)

A todas les envié el siguiente correo por google friends:
Soy Grace Lloper, como seguidora de mi blog resultaste ganadora del sorteo de Navidad! Tienes derecho a elegir un libro electrónico de mi autoría que te enviaré por e-mail.
Visita esta página:


y responde este correo indicándome cuál libro quieres que te regale.


Observación: No tengo otra forma de ponerme en contacto con ustedes, así que por favor, revisen los correos de google friends y respóndanme.

Besitos

¡¡¡REGALO A MIS SEGUIDOR@S!!!

viernes, 21 de septiembre de 2012

¡Hola amig@s!
Se me ocurrió regalar mis libros por Navidad a 10 (diez) de mis seguidor@s en este blog.
L@s que ya me siguen, están anotad@s, y l@s que no... apúntense y formarán parte del sorteo.
Tienen tiempo hasta el 20 de diciembre. Me pondré en contacto con l@s diez seguidor@s y cada un@ elegirá UN libro de su elección, que se lo enviaré por correo en Navidad.

¡SÍGANME CHIC@S!
Besitos a todas... y gracias por el apoyo constante.


Estas son las portadas de los libros que pueden elegir si ganan:

Pueden ver los argumentos aquí:


http://www.editoradigital.com/inicio/autores/grace-lloper.html
http://www.amazon.com/Grace-Lloper/e/B005REI10K/

¡MI PRIMER LIBRO EN PAPEL!


List Price: $12.99

Anna
Serie Doncellas Coloniales 1
Authored by Grace Lloper 


Tres historias, tres amigas inseparables y su búsqueda del amor.

Remóntense a la época de la colonia, en alguna remota ciudad de Sudamérica, donde Anna, Teresa y Serena, totalmente diferentes en carácter y aspecto físico, inician su juventud y adquieren experiencia de vida.


Anna Sabater, la pelirroja mimada e independiente...

Anna, que vivía en una hacienda alejada de la capital, quedó huérfana de padre y madre, pero su progenitor dejó un testamento bien claro: o se casaba con Alexander Constanzo, el hijo de su socio de negocios, o dependía toda la vida de los caprichos de su abogado. Ella decidió ir a la capital y enfrentar al desgraciado que quería apoderarse de lo que era suyo por derecho.

Se llevó una sorpresa al conocer a Alex, un apuesto libertino que resultó ser un mujeriego que huía del matrimonio... hasta que la conoció. Quedó profundamente cautivado por ella y la convenció de que casarse era la única solución a los problemas de ambos.

Pero Alex no contaba con que le iba a costar mucho tiempo y esfuerzo convencer a su huidiza esposa de que lo ideal sería que se olvidaran del absurdo acuerdo al que habían llegado y compartieran algo más que la casa. ¿Bastarán los cada vez más profundos sentimientos de Alex para vencer el temor que ella tenía de compartir su vida... y su cama?


Publication Date:
sep 26 2010
ISBN/EAN13:
1479259225 / 9781479259229
Page Count:
126
Binding Type:
US Trade Paper
Trim Size:
6" x 9"
Language:
Spanish; Castilian
Color:
Black and White
Related Categories:
Fiction / Romance / Historical

PUNTOS DE VENTA:

https://www.createspace.com/3987170
http://www.amazon.com/Anna-Serie-Doncellas-Coloniales-Spanish/dp/1479259225

"Mommy porn" ó "Porno mamá"

lunes, 3 de septiembre de 2012


Por Grace Lloper
Artículo realizado para ULER.

"Mommy porn" ó "Porno mamá"
¡Qué fenómeno! ¿O un tabú?

Existen situaciones inexplicables en el mundo, y una de ellas es el fenómeno creado por la trilogía "Cincuenta Sombras" de E.L. James. No voy a dar mi opinión sobre el libro, ese no es el tema de éste texto, aunque diré que me parece bastante naïf en relación a otros que he leído sobre ese tipo de prácticas sexuales. Tampoco hablaré de la sorpresa que tuve al saber que esta trilogía ha sido prohibida en varias librerías de Estados Unidos… insólito. Solo me enfocaré en que este fenómeno editorial ha suscitado en el mundo una corriente bastante peculiar llamada "Mommy porn", ó "Porno mamá".
Realmente no entiendo el motivo por el que esta trilogía etiquetó de "porno mamá" a quienes la leen. No tachamos al contenido para adultos que los hombres disfrutan de "porno papá", ¿verdad? ¿Por qué este libro en particular fue etiquetado como para las mamás, cuando se trata de erotismo, así de simple?
Dejando de lado la cuestión de que éste término está destinado a "degradar" la sexualidad de la mujer disminuyendo nuestras normales, válidas (y no exclusivas de las madres) necesidades eróticas, creo que el término se debe a que se percibe, demográficamente hablando, que la base de fans está compuesto en gran parte por mujeres casadas de más de treinta años, aunque el libro también ha sido presuntamente popular entre los adolescentes y mujeres universitarias.
Pero ¿por qué ese término, cuando no deja de ser erótico? ¿Es porque la sexualidad de las mujeres sigue siendo un tabú y debe ser clasificada? ¿Es porque la idea de que la mujer disfrute de algo tan "escandaloso" como el BDSM es tan amenazante que debe ser llamado "porno mamá" para disminuir su potencia e incidencia en las masas?
En una sociedad donde las mujeres con libertad de experiencia sexual son "bandidas" (por no citar otro término más fuerte) pero los hombres son "machos" orgullosos de serlo, en el cual las mujeres son tachadas de promiscuas por querer control de la natalidad o de marimachas por ser agresivas en el trabajo, a mi entender el término "porno mamá" es sólo otra manera de menospreciar el normal y sano deseo sexual femenino.
Podríamos pensar por todo el alboroto que los medios de comunicación crearon que las madres son personajes sexualmente reprimidos y que de repente se vuelven a encender. Llamar a la trilogía "porno mamá" es solo otra manera de afirmar: Esto no es serio. Es como decir: Tus deseos son tontos. Es un término despectivo por naturaleza, ya que las madres están destinadas a ser puestas en un pedestal y que sus hijos las adoren como entes no-sexuales.
Llamar "porno mamá" a Cincuenta Sombras es similar a la forma en que los hombres llaman a las comedias románticas "películas para mujeres", desafortunadamente todo esto se hace con un tono que infiere que la versión masculina es lo real, el verdadero negocio, mientras que convierte a lo que a las mujeres les agrada en algo casero y simple emocionalmente.
Soy madre, pero sobre todo soy mujer y también una feminista recalcitrante, lo admito. Me molestan este tipo de situaciones, y aunque es mi opinión, me entristece expresarla, hubiera querido no hacerlo, porque eso equivaldría a que todos somos iguales y no sería necesario escribir sobre ello… pero vivimos en este mundo, y a pesar de todo lo que conseguimos, todavía nos queda mucho por cambiar.
¡Saludos amig@s!

Grace Lloper

¿Erotismo o pornografía en los libros?

Por Grace Lloper
Artículo realizado para ULER.


¿Erotismo o pornografía en los libros?
Una delgada línea de separación…

Antes que nada, empecemos definiendo ambos términos para poder hablar sobre ellos:
Erotismo= Amor sensual. Sensualidad. Cualidad de erótico, lo que produce excitación sensual.
Pornografía= Representación explícita de escenas de carácter sexual con realismo o dureza.

La distinción entre erotismo y pornografía suele construirse teóricamente diciendo que el primero "sugiere" y la segunda "muestra". El erotismo se inserta en el arte y la pornografía roza la obscenidad. El erotismo es propio del amor y la pornografía del comercio del sexo. El erotismo es elegante y sublime, mientras la pornografía posee una naturaleza sórdida.
Los griegos utilizaban la palabra érōs para referirse a la pasión aplicada al amor y al deseo de tipo sensual. Ese sentimiento también se representó a través del dios Eros. En la lengua española, el término erotismo connota y denota lo relacionado con la sexualidad, tanto en relación al mero acto sexual de desarrollo carnal como a sus proyecciones.
Podría pensarse, en primer lugar, que lo pornográfico alude a la exhibición del cuerpo sin pudor o a las palabras escritas crudamente, en cuyo caso habría que hacer siempre la salvedad de que el pudor depende del contexto, pues en ciertos países es pornográfico que una mujer enseñe un pie desnudo, por ejemplo. En la mayoría de los casos, un pie desnudo no tiene ningún problema; entonces lo que entendemos como pornografía se restringe a la actividad sexual explícita. Sin embargo, estamos de acuerdo en que las relaciones íntimas de una pareja, en las que, por supuesto, todo es explícito, no son pornográficas sino simplemente sexuales. En ese caso, la diferencia entre "relaciones eróticas" y "relaciones pornográficas" carece de sentido.
¿Por qué entonces la aplicamos a un libro que leemos? ¿Cuál es la diferencia, existe o no? ¿Cómo congenian esas definiciones para hacer una clasificación efectiva en lo que leemos? ¿Cuál es el criterio para determinar el carácter erótico o pornográfico de los libros?
Evidentemente hay lecturas muy fuertes en las cuales el/la escritor/a no deja nada librado a la imaginación, y muchas veces incluso tachamos esos libros de indecentes, que rayan la obscenidad. Pero para mí, hasta cierto punto, la pornografía, como la belleza, está en el ojo del que la ve.
¿Cómo se entiende esto?
Yo diría más bien que el sello de "pornográfico" no está tanto en las características propias de la lectura, sino en los ojos de quien lo lee. Cuando nuestra mente está cargada de preceptos moralistas, vemos pornografía en todas partes, pero cuando nuestra mirada está un poco más relajada, el límite se vuelve difuso y podríamos coincidir con el escritor francés Robbe-Grillet que dijo: "la pornografía es el erotismo de los otros".
Para concluir… todo cambia, todo evoluciona, lo que en otras épocas era pornográfico, hoy es usual y normal. Si leen un libro de Jane Austen, por ejemplo, no encontrarán siquiera un beso en todas las páginas, actualmente, un libro romántico sin un beso sería como un tallarín sin queso. De manera que tendrían razón quienes comentan con ironía que "la pornografía de hoy no es más que el erotismo de mañana".
Saludos, amig@s… espero que mi pequeña investigación y opinión les sirva de algo.

Grace Lloper

Reseña trilogía "Cincuenta sombras"

Por Grace Lloper
Artículo publicado en Escribe Romántica:

La trilogía "Cincuenta sombras" de E. L. James, cuyo título es suficientemente significativo para estimular la lectura y fue maravillosamente elegido, ya que resume en dos palabras la oscura, complicada y misteriosa vida de Christian Grey, su protagonista masculino, está escrito en primera persona como si fuera la protagonista la narradora: Anastasia Steele, una joven mujer de 21 años, ingenua, inocente hasta casi rayar lo infantil y con nula experiencia sexual. Particularmente pienso que si hubiera estado narrado desde el punto de vista de Christian, un joven empresario millonario, misterioso y exitoso de 27 años, hubiera sido aún más interesante.
Las portadas de los tres libros no acompañan en espectacularidad al título de la trilogía, ya que son sencillas y no llaman especialmente la atención, por lo menos no como estamos acostumbrados en este tipo de libros. Si las vieras expuestas en la vitrina de una librería y no supieras de qué se trata, no las mirarías dos veces.
"Cincuenta sombras de Grey" es la primera parte de la trilogía, que continúa con "Cincuenta sombras más oscuras" y termina con "Cincuenta sombras liberadas". Son libros de ficción romántico-erótico, muy bien organizados en capítulos y contados cronológicamente, con algunas retrospectivas a lo largo de la historia, sobre todo en lo que se refiere al pasado de Christian.
Quien espera encontrar en estos libros lo que el booktrailer nos hace creer, se llevará una completa y absoluta desilusión, en ese aspecto el libro es "mucho ruido y pocas nueces".
El tema BDSM que se relata es tan suave, tan naïf, que si a algún lector le interesa el erotismo, pero no este tipo de prácticas, encontrará satisfactoria la trilogía de principio a fin. De todas formas es un libro de emociones fuertes, con un alto contenido en escenas eróticas, pero escritas con muy buen gusto y nada ordinarias. Pero el libro no solo se basa en encuentros sexuales entre los protagonistas, hay escenas de auténtica ternura entre ellos y muy románticas, por mucho que Christian se empeñe al comienzo en no aceptar sus sentimientos.
La autora utiliza un estilo informal de escritura, con una dicción simple y muy fácil de entender para el lector promedio, sin empleo de muchos simbolismos aparte del título, pero con el uso constante del doble sentido en las palabras y el abuso de la tecnología para contar la historia: gran parte del libro son mensajes de correos electrónicos entre los protagonistas.
En general es una historia bastante sencilla, sin enredos casi de ninguna clase hasta el tercer libro, en el cual la historia se complica con una intriga no extremadamente compleja, pero que hace que Anastasia tenga que enfrentarse al envenenado legado del pasado de Christian.
El estilo va dirigido a un público mayor de edad, poco proclive a escandalizarse por escenas eróticas explícitas y según los medios: preferentemente femenino. El tema de la trilogía es el amor, así de sencillo, y en eso la autora fue completamente convincente ya que la evolución de los sentimientos de los personajes es evidente durante toda la historia, aunque el "enganche" haya sido demasiado rápido.
El final de los tres libros tiene bastante lógica, en los dos primeros te deja con ganas de leer más sobre los personajes tanto principales como secundarios, que también tienen mucha fuerza, y en el último existe una hábil construcción del desenlace, que deja al lector con la sensación de permanencia en la memoria, algo que es claramente visible por la repercusión que tuvo la trilogía en los lectores, tanto en aquellos a quienes la historia les ha encantado, como a otros que la repudiaron.
La información ofrecida en los libros es precisa, y a pesar de no existir hechos históricos no vi distorsión de la realidad en toda la narrativa y tampoco pude observar prejuicios del autor en relación a la historia ni eventos significativos que afectaran la veracidad de lo que pretendía hacernos creer, los hechos que la autora nos muestra son en la mayoría creíbles, lógicos y coherentes. Solo en el primer libro observé algo de incoherencia en la actitud de Anastasia: siendo ella tan inocente e inexperta, en vez de huir ante el extraño ofrecimiento de Christian, accede a sus demandas sin chistar, eso me hizo fruncir el ceño.
La trilogía en sí no es tan especial como nos hacen creer los comentarios, y en eso hay que tener en cuenta lo malo de crearse expectativas, y que al final la lectura no esté a la altura de lo que esperábamos. Creo que lo que hace tan atractiva esta historia es la fuerza del personaje de Christian, porque Anastasia si bien se adapta en todo momento, no tiene la personalidad suficiente como para convencernos ella sola.
Pero teniendo en cuenta las características básicas del género literario romántico-erótico, que no pretende en ningún momento ser una obra ganadora del premio Pulitzer y la audiencia a la que la autora dirigió su obra, podría asegurar que el objetivo del libro se ha cumplido de principio a fin.
Sintetizando, la trilogía te mantiene en suspenso de un libro a otro, crea adicción, ganas de seguir leyendo y las escenas eróticas están a la altura de las circunstancias, al menos de quienes no esperan encontrar escenas duras de masoquismo y sadismo, porque no existen. Más bien es una situación de dominancia en retroceso y sumisión en aumento, aunque solapada.
En definitiva, si bien "Cincuenta sombras" es una trilogía entretenida, ligera, que nos sumerge en la vida de los personajes y nos hace querer saber más de ellos a lo largo de los tres libros, no ha resultado ser para mí la revelación que esperaba, quizás por las expectativas que me había creado. Pero me ha gustado leerla y creo que cumplió -incluso superó-, el objetivo de la autora: hacer fantasear a los lectores con una historia amena en la que el elemento principal es el amor, matizada con momentos de tristeza y felicidad, de pasión, de entrega, de compromiso, un poco de suspenso y mucha oscuridad en el pasado del protagonista masculino.

Si ya la leíste, espero que opines al respecto. Si todavía no lo hiciste, confío en que esta reseña te haya ayudado a decidirte, porque si bien puede llegar a gustarte… o no, seguro que por lo menos no permanecerás indiferente.
¡Saludos amig@s!

Grace LLoper
Publicado el 16/08/2012 en:

Grace Lloper en PREZI

lunes, 27 de agosto de 2012


A partir de una Fantasía

miércoles, 25 de julio de 2012

Relato corto

De: Grace Lloper
Para: Mark Davis 
Asunto: ¡Hola guapo!
Hora: 10:12 AM
No hablo muy bien inglés, pero trataré de hacerlo:
Soy de Asunción, Paraguay… ¿tienes idea de dónde queda eso? Probablemente no, nadie lo sabe… ;-)
Soy una chica trabajadora y una madre soltera que tiene muchas "ideas sucias" en su cabeza. Un día decidí poner esos pensamientos en papel y me convertí en una escritora de novelas eróticas (a la noche). Es solo un pasatiempo, pero me hace feliz. Eso es lo importante, la vida es demasiado corta, debemos hacer lo que queremos.
Por eso te escribo, me gustaría conocerte.
Esperaré tu respuesta. Besos… donde tú más desees.
P.D.: Sí, ahí también…

De: Mark Davis
Para: Grace Lloper
Asunto: RE: ¡Hola guapo!
Hora: 10:24 AM (6:24 AM en Los Ángeles)
Acabo de leer tu historia y me gustó mucho. Estoy llegando a casa muy "borracho" pero tienes toda mi atención.
(Enviado desde su Iphone)

De: Grace Lloper
Para: Mark Davis
Hora: 10:32 AM
Borracho es el mejor estado para hacer locuras… me gusta eso.
Y tú me vuelves loca, ¿sabes?
Ojalá pudiera estar contigo, beber contigo… y otras cosas.

De: Mark Davis
Para: Grace Lloper
Hora: 10:45 AM (6:45 AM en Los Ángeles)
Suena delicioso, pero me voy a dormir, dulces sueños.
Te veo en los tuyos.
Buenas Noches.
(Enviado desde su Iphone)

De; Grace Lloper
Para: Mark Davis
Hora: 10:50 AM
¿Eres un vampiro?
¿Duermes de día y chupas la sangre a la noche?


Nota de la autora: Hasta aquí ocurrió en realidad, solo que los e-mails fueron en inglés. El resto es invento mío.
Mark Davis: Actor de películas para adultos, nació en Essex (Inglaterra) el 6 de agosto 1965, actualmente vive en Los Ángeles, (Estados Unidos). Es una leyenda dentro del cine porno, del cual todavía no se retiró

Ninguna respuesta más…
"¿Dulces sueños?" Era casi mediodía… y amaneciendo para él. "¿Te veo en los tuyos?" Bastardo engreído, solo alguien que se cree la "última Coca-Cola del desierto" diría eso.
Maldita mi amiga Mara y por añadidura: maldita Ana, que me metieron ese porn-star obsesión en las venas. Nunca bajé tanta pornografía en mi vida como ese fin de semana en el que vi su foto por primera vez y Mara empezó a subir sus videos en un disco duro virtual.
No soy asidua al porno, simplemente porque me parece aburrido, sin argumento o sin romance. Pero este hombre… hummm, hace que la pornografía adquiera sentido. Nunca había visto que un actor de su tipo besara tanto a sus parejas en la pantalla, con tanta ternura y las tratara como si fueran joyas preciosas. ¡Y cómo las hace gozar! Tiene una sonrisa que desarma, unos ojos cautivantes, una lengua maravillosa y un instrumento digno de admiración.
No en balde en su biografía dice: "Disfruto haciendo feliz a una mujer".
¡Hazme feliz a mí!
Con ese fin, lo busqué, lo busqué y rebusqué en la red, hasta que lo encontré.
No fue fácil, pero muchas cosas en mi vida habían sido difíciles y eso jamás me detuvo.
Ahora ya tenía todas sus coordenadas, vivía en Los Ángeles y era como si ese hombre quisiera que lo detectaran, en su perfil del facebook incluía incluso los lugares donde se encontraba en cada momento, hasta el local de "Ela Ela Nails" en San Francisco ¡donde se hacía manos y pies! cuando iba a trabajar.
Y de verdad le gustaba la joda, durante todo el mes recorrió un montón de sitios: Bubba Gump, Sagebrush cantina, Corner bar, Los Toros Mexican Restaurant, House of chicken and Waffles en Los Ángeles. En Nueva York estuvo en Ruby Foo's, Curly Woolf Saloon y White Castle Restaurant. En San Francisco estuvo en Kink.com trabajando varias veces y por supuesto, también de parranda en Morac, al parecer uno de sus lugares preferidos.
¡Y primicia exclusiva! Iría a Las Vegas a mediados del mes siguiente. Según comentaba necesitaba "ride up the road"  en su magnífica –fotos incluidas en su perfil– Harley Davidson de colección junto con sus amigos motoqueiros… ¿iría acompañado?
Yo tenía pendiente un viaje a Utah para conocer a mi sobrina nueva, no perdería esa oportunidad. Las Vegas quedaba a escasas cuatro horas por carretera del lugar donde vivía mi primo. No podía pedirle a él que me llevara, tenía tres hijos, obligaciones y una esposa, además de que era mormón y caería de culo si supiera mis intenciones. Pero mi amigo Federico también vivía cerca de allí… y jamás me negaría una ida a la "Ciudad del pecado y las perversiones", lo conocía.


—¡Dime dónde está ahora!
—Mierda, Gaby … tranquilízate —Federico sacó su blackberry y entró al perfil de Mark con mi pseudónimo—. Está en el Casino Royale.
—Vamos para allá.
Y estiré al pobre Federico a través de Las Vegas Blvd. unas cuatro o cinco cuadras hasta que localizamos el hotel-casino donde se encontraba Mark en ese momento.
Era una hermosa noche de verano, y yo iba vestida para matar. Sabía que no podía competir con las "conejitas" a las que él estaba acostumbrado, pero tenía otras armas. Esperaba que fuera suficiente para llamar su atención. Ya había logrado captar su interés por mail, algo que mis amigas no habían conseguido, varias le habían escrito, y a ninguna le había respondido… solo a mí.
Sonreí al recordar las palabras de Mara: "¿Cómo nosotras, simples mortales vamos a captar su atención? Tu curriculum creo que fue lo que más le atrajo"
"Y espero que mi curriCULOm mantenga su interés" le había respondido por chat. Porque de verdad tenía suficiente para que se mantuviera entretenido. Más que suficiente, por delante y por detrás. Y por lo que había visto en su perfil, le gustaban mucho las buenas lolas y un buen trasero. Compartía imágenes de mujeres pechugonas y culonas constantemente.
Pasamos una hora dentro del hotel hasta que por fin lo localizamos en el bar.
¡Santo cielos! Era todo y más de lo que me había imaginado. Estaba más flaco de lo que recordaba en sus fotos, pero igual era tremendamente sexi. Alto, muy alto, de hombros anchos y caderas estrechas. Tenía la cabeza totalmente rapada y una pequeña barba tipo "chivo" encanecida por los años, ya no era un jovencito… pero era una leyenda en su rubro.
Mis ojos se abrieron tanto que mis pupilas parecían que iban a desorbitarse.
—Si es así como pretendes llamar su atención, vas a ir al infierno antes de que te mire —dijo Federico riendo a carcajadas—, tus ojos parecen dos huevos fritos.
Me colgué del brazo de mi querido amigo de la infancia, que alguna vez creyó estar enamorado de mí, y empecé a temblar.
—Es él, dios mío, no puedo creerlo.
Federico puso los ojos en blanco y me abrazó.
Me desprendí al instante de sus brazos y recompuse mi aspecto.
Show Time, pensé.
Durante media hora observé sus movimientos, era tan perfecto que daba escalofríos. Estaba con un grupo de amigos, al parecer todos motoqueiros como él. Alguna de las chicas se colgaban de su cuello, pero no parecía estar con ninguna en especial. Federico volvió de la barra con una cerveza para él y un daikiri de limón para mí. Me observaba sonriendo, callado, solo escuchando atentamente todas las idioteces que yo decía.
—Vamos, Fede —ordené cuando creí que estaba preparada para enfrentarlo—, ya sabes lo que tienes que hacer.
Refunfuñando y de mala gana, me siguió.
Cuando llegamos hasta Mark, Federico fingió tropezar y me empujó hacia mi objetivo. El daikiri que yo llevaba en la mano fue a parar directo a su preciosa camisa de seda negra.
—¡Ohhh, perdón, discúlpame! —dije en español, fingiendo estar apenada por lo ocurrido.
—¡Mierda! —su primera palabra no fue muy halagadora, pero era lo que esperaba.
—Lo siento mucho, señor —contesté ya en inglés pasando mis manos por su torso intentando limpiar lo que había ensuciado y mirándolo a los ojos.
Esos hermosos ojos celestes casi transparentes, que aunque no lo crean, era lo que más me atraía de él, aparte del buen uso que daba a su lengua.
—¡Al carajo! ¿Por qué no se fija por dónde camina? —dijo enojado.
—Le pedí disculpas —dije en mi limitado uso del inglés, entendía cuando hablaban, pero cuando yo tenía que hacerlo era un desastre—, eso debería ser suficiente… no lo hice a propósito.
Por fin, me miró.
—No eres de aquí.
—Chocolate por la noticia —dije en español, sonriendo.
—No entiendo —dijo ladeando las cejas.
—Es una expresión de mi país. Olvídalo —pasé de nuevo mis manos por sus duros pectorales limpiando la mancha y anuncié—: Me gustaría pagar la tintorería… o una nueva camisa si deseas.
—No es necesario…
—Probablemente no, pero quiero hacerlo —y lentamente, con sensualidad, saqué de mi bolso la llave de la habitación que no había dejado en el hotel y se la mostré— Fitsgerald Hotel.
—Habitación 555 —dijo, leyéndolo del llavero y con una sonrisa pícara, preguntó—: ¿Es una invitación?
—Atrevido y oportunista —dije imitando su sonrisa, sin dejar de acariciarle el pecho—, te estoy mostrando donde puedes mandar la cuenta.
—¿Y si quiero cobrar de otra forma? —preguntó sonriendo también.
—Entonces te saldrá muy caro, porque vuelvo a mi país mañana —mentí, sintiéndome en la gloria al ver que había picado el anzuelo.
—¿De dónde eres? —preguntó aparentemente interesado.
—Asunción, Paraguay —dije, y al ver que fruncía el seño agregué—: Sudamérica.
—Sé donde es —contestó.
—¡Milagro! Nadie parece conocerlo en este país.
—¿Y a nombre de quién dejo la cuenta? —preguntó.
—Soy Gabriela… —dije mi nombre verdadero para que no me relacionara con el pseudónimo de la escritora que él conocía y le tendí la mano—. Gabriela Perci. Gaby para ti.
—Encantado, Gaby… mi nombre es Stephen Scott —contestó con su nombre real, estrechando mi mano y estirándome hacia él. No era que necesitara mucho impulso, ya estábamos bastante cerca.
Y me sorprendió acercando su rostro al mío, y depositando un beso en mi mejilla.
Casi me derrito.
—En mi país —dije sonriendo—, si le das un solo beso a una mujer, la dejas soltera.
Y rápido como era, entendió la premisa: me dio otro beso… en la otra mejilla.
—¿Así está bien? —preguntó. Yo solo pude asentir, ya que sentía que mis piernas apenas me sostenían. Él continuó—: En mi país, si le das dos besos a una mujer, tienes derecho a un tercero.
Era un invento, lo sabía… pero ¿a quién carajo le importaba?
—Me gusta esa costumbre —contesté entornando los ojos.
Entonces, se acercó más y… me besó en serio.
Inclinó la cabeza lentamente para buscar mis labios, apenas rozándome. Pero el ligero toque era más sensual que un beso. Mordió mi labio inferior, siguió acariciándome con ellos sin besarme del todo y las sensaciones parecían envolverme, haciéndome perder la cabeza. El sonido ronco de su respiración, su aliento, el roce de sus labios…
Por fin, cuando estaba a punto de derretirme, entreabrió mis labios con su lengua y probé su sabor. Sabía a whisky y a algo muy masculino, muy excitante.
Mi cuerpo estaba encendido, mis pechos hinchados. Deseaba que me tocase.
Imposible, pensé. Aquello no podía estar pasando. ¡Es Mark Davis, mi fantasía, quien me está besando! Estaba segura de que aquello no era real. Pero no quería despertar. Si de verdad era un sueño, quería seguir dormida, no quería saber nada, solo quería seguir sintiendo.
Con las manos de él sujetando mi cara, su lengua hurgando sin compasión el interior de mi boca y su cuerpo apretándose contra mí, me entregué por completo a aquel beso, contestando cada gemido, cada suspiro.
Y me sentí más viva que nunca.
Hasta que un fuerte estirón me separó de los brazos de mi tormento.
—¿Qué se supone significa esto? —dijo Federico en español, falsamente enojado— Me voy un momento al baño y a la vuelta… ¿con qué me encuentro?
—¡Suéltame! —grité y me desprendí de su brazo acercándome de nuevo a mi obsesión.
—No entiendo… ¿qué pasa? —preguntó Mark aturdido.
—Un ex novio enojado —mentí en su oído, sabía por experiencia que lo que más atraía a los hombres era lo que otros deseaban y no podían tener—, por favor… ayúdame a deshacerme de él —y otra cosa que no podían resistir: salvar a una damisela en apuros.
—Amigo, la señorita está conmigo. Te agradecería que nos dejaras solos —dijo Mark con tranquilidad.
—La "señora" vino conmigo… y se irá de la misma forma —retrucó Federico enojado.
Todo estaba saliendo de acuerdo al plan.
—Ya sabes dónde estoy… y dormiré sola —dije en su oído.
—Creo que no lo harás —contestó con una sonrisa pícara.
—Mi puerta estará abierta.
—Cuidado con quién se cuela —dijo guiñándome un ojo.
Y Federico me empujó hacia la salida.


Todo estaba a oscuras.
Y allí estaba yo, tirada en la cama, desnuda, esperando la llegada de mi mayor fantasía. Había cerrado todas las cortinas para que no viera las imperfecciones propias de mi edad –solo era dos años menor que él–, y las secuelas de mi embarazo.
No era algo que me importara demasiado, pero quería que la fantasía resultara perfecta. Como si yo fuera una de las conejitas de los videos. Sabía que él no tenía problema alguno con los kilos de más o los senos que no aguantaron la ley de la gravedad, muchas de las mujeres de sus películas, sobre todo de la segunda etapa, la de dominante, eran mujeres reales con imperfecciones.
Y quizás esa era una de las cosas que más me atraían de él.
Está tardando demasiado, pensé.
Y fui quedándome dormida sin querer.
Hasta que sentí que unos labios dejaban besos suaves como mariposas en mi mandíbula y mejillas y volví la cabeza para poder alcanzar su boca. Con un rápido movimiento, él me giró para estar frente a frente. Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba desnudo.
Extendí la mano para tocarlo. Emitió un pequeño gemido y cubrió mi boca con la suya.
Sus labios se movieron contra los míos, saboreándome, provocándome, explorándome. Recorrió con su lengua la unión de nuestros labios y los abrí para dejarlo entrar. Un nuevo tipo de sabor se reveló en mi interior cuando él condujo la lengua dentro de mi boca y comenzó a acariciarla. Ya no sabía a whisky, sino a cerveza, amarga… embriagante.
Acarició mi pelo con una mano, recorriéndolo con los dedos. Entrelacé mis brazos a su alrededor sintiendo su piel y músculos, acercándolo más contra mí. Y de repente el beso se tornó tórrido y urgente, casi doloroso de tanta intensidad. Oleadas de sensaciones se dispararon en mi interior. Y deseaba más.
Él movió una mano hacia mi cintura y fue deslizándola hasta llegar a mis costillas y tomar uno de mis pechos. Su pulgar comenzó a formar círculos en mi pezón y todo mi cuerpo se estremeció. Su boca abandonó la mía y trazó un rastro de húmedos besos por la barbilla y garganta, y por el cuello. Y entonces se llevó mi seno a la boca.
Grité de placer y mi cuerpo se retorció. Me exploró en la oscuridad con sus manos, con unos suaves dedos que me acariciaban y prendían fuegos de erotismo y pasión aquí, allí y en todas partes. Era como si estuviera intentando ver a través de sus manos, intentando descubrir cómo era mi cuerpo. No podía quedarme atrás, recorrí con las manos su pecho, intrigada por el vello que lo cubría, algo que no recordaba de los videos. Descubrí sitios más suaves en los costados y por el tórax, sitios donde la piel era tan suave como la de un bebé.
Deseé que no estuviera tan oscuro porque me habría gustado poder verlo, ver su piel, su vello y sus músculos firmes. Apreté mis labios contra su pecho, lamí con la lengua sus pezones, y obtuve un jadeo como respuesta, mientras mis manos exploraban los firmes músculos de alrededor. Mis manos fueron bajando, siguiendo la línea de vello que recorría su abdomen hasta su ombligo, donde volvía a ser más espeso. Mi mano bajó todavía más y él gimió. Era tan grande como esperaba que fuera, como había visto que era.
Me rodeó con sus brazos y me estrechó contra sí.
Si no sucedía nada más, sería suficiente. Pero quería más. Quería todo.
Me besó de nuevo durante largo tiempo, apasionadamente, mientras me acariciaba primero uno de mis abundantes pechos y a continuación el otro. Me estremecí con cada caricia y él sintió mi necesidad. Su boca abandonó la mía y, trazando el camino con la lengua, llegó hasta la suave curva superior de mi pecho para, a continuación, seguir bajando. Finalmente, inevitablemente, tomó de nuevo el pezón con su boca y lo acarició con la lengua, lo rodeó y después exploró la parte inferior de mi pecho. Le rindió el mismo homenaje al otro y después fue deslizándose por mi cuerpo, tocando mis nalgas, mientras iba dejando besos a lo largo de mi abdomen y ombligo.
Se movió encima y me besó de nuevo, era exactamente como esperaba que fuera. Embelesó mi boca con besos salvajes y hambrientos mientras su mano acariciaba la curva de mi cadera y mi muslo. Distrayéndome con la lengua, fue deslizando su mano por la cara interior hasta llegar a mi entrepierna. Muy lentamente, sus dedos separaron mis muslos y comenzó a acariciar la carne íntima expuesta. Contuve un grito sofocado. Ya estaba húmeda de deseo cuando introdujo un dedo dentro mío, luego dos…
Volvió a besarme y a darme placer con la lengua mientras seguía moviendo sus dedos dentro mío. Finalmente los sacó y comenzó a acariciar con la yema húmeda el punto que sabía me proporcionaría el mayor placer. Gemí dentro de su boca y él siguió tocándome. Levanté las caderas y me abrí para él. Estaba lista.
Abandonó mi boca y volvió a deslizarse por mi cuerpo, besando, lamiendo y mordiendo cada centímetro de mi piel mientras su dedo continuaba con su concentrado movimiento.
Besó mi vientre, y luego fue bajando y bajando hasta que su boca sustituyó a su dedo y su lengua hizo que me estremeciera.
Era tal cual lo había imaginado, caliente y delicioso, Creí que iba a morir. Jamás había sentido algo así en mi vida. La sensación de cumplir mi fantasía era tan intensa, era casi insoportable. No podía pensar. Solo podía sentir. Cada músculo de mi ser se tensó cuando mi cuerpo se arqueó y retorció. Estiré y moví las caderas como respuesta indecente a las caricias de su lengua. El placer fue incrementándose, la tensión fue creciendo más y más, hasta que sentí un estruendo en mis oídos y creí que iba a explotar.
Una pura explosión de sensaciones sacudió mi cuerpo y grité de asombro. Me sentí transportada por una ola de intensa pasión que envolvió cada centímetro de mi cuerpo.
Cuando mi estremecimiento hubo remitido, él se colocó encima y me abrió las piernas con ayuda de sus rodillas. Apretó su erección contra la entrada aún pulsante de mi sexo. Levanté las caderas para recibirlo y entró… lancé un gemido que acabó en un suspiro contenido una vez él estuvo dentro. Dejó que mi cuerpo se ajustara a su tamaño, se relajara y lo aceptara por completo y luego se irguió en mi interior. Una sensación enorme de bienestar, de calidez, me envolvió.
Mis caderas se ajustaron bajo su cuerpo, y él comenzó a entrar y salir, empujando y moviéndose con suavidad al principio. Quería que alcanzara el clímax de nuevo, así que retardó el suyo en un exquisito tormento. Se tomó su tiempo y me llevó a distintos grados de excitación. Levanté las piernas para sentirlo más dentro. Me entrelacé en su cuerpo, intentando que cada centímetro de mi piel estuviera en contacto con él.
Cuando sintió que la tensión volvía a crecer y mis gemidos se convirtieron en breves jadeos, fue incrementando el ritmo hasta que experimentó la presión de mi interior atenazarlo como un puño. Solo cuando sintió cómo me tensaba y retorcía, apretó su rostro contra mi hombro para reprimir sus gritos y se permitió por fin dejarse llevar.
Mi cuerpo siguió temblando con los recuerdos de aquellas sensaciones que me habían hecho estremecer hasta casi la inconsciencia. Cada poro de mi ser desprendía el éxtasis del momento vivido. Sentía ese cosquilleo hasta en el cuero cabelludo.
No podía creer lo que había ocurrido. Dos veces había logrado llevarme hasta ese estado, y eso no era algo común en mí. Sentía su peso encima, pero era una sensación agradable. Y dentro, donde aún seguíamos unidos, podía sentirlo latir mientras me recuperaba de los poderosos clímax que me habían sacudido. Un instante después, cuando mi cuerpo y mente se hubieron calmado, un intenso letargo se apoderó de mí.
Me besó de una forma tan dulce que casi me hizo llorar. Salió de mi interior y se acurrucó a mi lado. Tiró de la sábana para cubrirnos.
Había sido la noche más maravillosa de mi vida.
A pesar del letargo, y del cansancio, deseaba poder observarlo, poder mirarlo a los ojos y ver si en ellos había la misma mirada que sentía en los míos.
Encendí la luz.
¡Ohhhhhh, mierda!


De: Grace Lloper
Para: Mark Davis
Asunto: De vuelta a la realidad.
¡Hola Mark!
Probablemente no entiendas este mensaje al comienzo, pero quiero aclararte que soy Gabriela "Gaby" Perci, a quién conociste en el Casino Royale y vertió una copa de daikiri sobre tu impecable camisa de seda. Espero que hayas podido limpiarla, no me dejaste la cuenta de la tintorería… ;-)
También quería agradecerte por haberme dado la mejor noche de mi vida.
Estarás pensando… ¿esta tipa está loca? Si nunca acudí a la cita. Pues no, estoy muy cuerda y sé que gracias a ti descubrí el amor, lo tenía tan cerca que ni yo misma me había dado cuenta de su existencia.
Fui a Las Vegas en busca de una fantasía y encontré a mi media naranja, limón o toronja, como quieras llamarlo… ese amigo que siempre estuvo a mi lado y que si no lo hubiera llevado al extremo de los celos, probablemente no se hubiera animado a tomar tu lugar esa noche.
Federico, mi amigo, mi amor, te manda saludos y agradecimientos, está aquí a mi lado, volvió conmigo a Paraguay, para siempre.
Estoy satisfecha, cumplí mi fantasía de conocerte y me regalaste lo más maravilloso de mi vida.
Infinitas gracias.
Siempre te recordaré.
Tu amiga en la distancia, Grace (Gaby).

De: Mark Davis
Para: Grace Lloper
Asunto: RE: De vuelta a la realidad.
Me alegro haberte sido útil, y sí acudí a la cita, pero un dragón protegía tu puerta.
Como siempre, te veo en tus sueños.
Besos, Mark.

Parte de la Antología Relatos de Amor MR 2012
Julio de 2.012

Bienvenidos a ULER

sábado, 21 de julio de 2012

Bienvenidos sean todos ustedes al lanzamiento de ULER (Unión Latinoamericana de Escritoras del Romance). Para nosotros es un placer que nos acompañen en esta iniciativa de autoras latinoamericanas y a las cuales esperamos se unan muchas más.
Les agradecemos su asistencia, así que pónganse cómodos para conocer ULER.
A manera de inauguración queremos realizar un sorteo entre las personas que nos sigan en este blog, en la página del facebook y en el canal de youtube. Se premiará a siete personas, cada una con una novela en formato pdf de alguna de las autoras de ULER (serán sorpresa, no diremos cuáles vamos a sortear). 
El concurso está abierto y se cerrará el día 9 de agosto. Quienes quieran participar deben hacerse seguidores en los tres sitios antes mencionados. Luego, deberán registrarse en el formulario que está más abajo o en este link. 
El día 10 de agosto se asignarán los números de los participantes de acuerdo con el orden en que se han inscrito a fin de efectuar el sorteo con el true random number generator.
El sorteo se efectuará en día 11 de agosto, y ese mismo día se darán a conocer tanto los ganadores como sus premios.

Atrápame... si puedes (Mujeres Independientes 01)

jueves, 21 de junio de 2012

Argumento

Una mujer independiente…
La arquitecta Luana Moure sabía lo que NO quería: un hombre que pusiera su vida patas para arriba. Estaba contenta y feliz con su trabajo, sus amigos, su familia y su hijo adolescente a quien adoraba. Le gustaba hacer lo que quería, cuando quería y como quería. Había encontrado su equilibrio luego de una amarga experiencia, y se juró a si misma que nunca más permitiría sentirse emocionalmente dependiente de ningún hombre.

Un hombre decidido…
El millonario Patricio Dionich tenía otra idea, cuando conoció a Luana no le prestó mucha atención, pero bastó que ella abriera su preciosa boca y expresara algún pensamiento inteligente, para captar su interés. Pero su arquitecta fantasma era más escurridiza que una gata, y por más que intentaba, no lograba conquistarla.

¿Problemas?
Siempre los había, una ex esposa amargada, una hermana enojada, un cuñado traicionado, un hijo contrariado. Él sabía que podían resolverlo, pero ella seguía huyendo, y con su sonrisa permanente, pero su carácter fuerte, Luana siempre parecía burlarse diciéndole: Atrápame… si puedes.


Reseña de la Editora

Es interesante leer una novela que sale de los carriles normales y habituales del género romántico. Luana y Patricio ya no son jóvenes y tampoco están exentos de problemas. Ellos se conocen por casualidad e inician una relación que los llevará por muchas situaciones riesgosas. Digo riesgosas porque amar de por sí es todo un riesgo, y cuando la vida no te ha brindado experiencias "para siempre" toda nueva relación requiere mucha osadía y paciencia.
Luana pertenece a ese género de mujeres que dicen son las que más leen; profesionales, adultas y mayores de cuarenta. Tiene un hijo, al que adora, un trabajo creativo que también ama y una familia que cubre su cuota de amor. Conocer a Patricio en plan romántico no estaba en sus planes y aquí comienzan definitivamente los problemas de él.
Patricio es un divorciado, millonario, y muy seguro de sí mismo, con hijos, una ex y hasta un nieto. Se sabe enamorado de Luana y la convierte en su objetivo; uno muy escurridizo.
Grace Lloper es una maestra del romance erótico, sus novelas son diferentes: diálogos muy reales, calientes escenas de sexo, situaciones en las que cada mujer puede verse reflejada, y una protagonista que lo único que quiere es vivir en paz tal como vive.
¿Qué harías tú? ¿Meterías las manos en el fuego cuando ya has sido quemada? ¿Optarías por el amor? ¿El ser Mujer, independiente y profesional es preferible a ser mujer, dolida y dependiente? ¿O es que en realidad no hay antípodas excepto las cicatrices emocionales que llevamos y nadie ve?
De cualquier manera "Atrápame… si puedes" nos mostrará como a veces la vida pasa facturas y paga beneficios.

Beatriz Sylva
Editora

Aguas Turbias (Crucero Erótico 03)

Argumento

¿Recuerdan el Crucero del Amor de los '80? Lamento decirles que aparte del barco y los tripulantes, no hay otra coincidencia.
Si tienes ganas de vivir emociones fuertes, estás cordialmente invitado a pasar siete días en un crucero muy especial…

Un crucero de lujo y siete días para pasarlo bien. Un apuesto millonario, un barman delicioso que descubre su propia sexualidad, una bella policía y un misterio. El viaje esta iniciado.
Elías Carvalho inicia un camino sin retorno hacia lo que es: un hombre enamorado de otro hombre. Todas sus dudas son las certezas de César Andretti, el misterioso millonario que toma las riendas de su vida.
¿Hasta dónde se debe llegar para corresponder a la lealtad? ¿Cuánto se arriesga al confiar en otro? Elías aprenderá sobre confianza y amor en el largo trayecto que le permite conocer al verdadero hombre que ama. Un camino difícil donde el peligro no sólo es el presente sino también los ecos del pasado.
Una venganza planeada por años, una historia de amor imprevista, una investigación policial en marcha, encuentros y desencuentros, preguntas sin respuestas, y más preguntas; una historia de profecías, todo esto y mucho más constituyen el mundo que Grace Lloper nos invita a conocer en el tercer viaje de "Aguas Blancas", un crucero por las maravillosas costas de Brasil.
Amor, aventura, acción garantizada y mucho sexo de la mano de César y Elías. Debes conocerlos.

Castalia Cabott

Atrápame... si puedes - Capítulo 07

La inauguración

Luana estaba caminando por el departamento arriba del quincho. A pedido de Patricio se había encargado de fiscalizar la mudanza de los muebles de uno a otro departamento y quería darle un toque final.
Revisó que todo hubiera quedado como ella lo había previsto.
Y ubicó el pequeño regalo que le había llevado: un perfumador eléctrico, de esos que soltaban un delicioso aroma cuando pasabas frente a él, y que se programaba para que lo hiciera cada cierto tiempo. Era de cristal y tenía la forma de la Fontana di Trevi.
Patricio llegó en ese momento, y Susana, que estaba organizando la fiesta en la planta baja, le indicó que Luana estaba arriba.
Subió inmediatamente y la vio conectando el extraño aparato.
—Hola, arqui —la saludó con un beso en la mejilla—. Eso no forma parte de mi mobiliario original.
—Es un presente para ti —dijo sonriendo—, siempre le hago un regalo a mis clientes cuando termino una obra.
—Muy original, pero… ¿qué carajo es? —preguntó riendo. Ella se lo explicó y en ese momento la fuente lanzó un vapor perfumado— Hermoso, muchas gracias. Todo quedó precioso, Lua, estoy muy contento de haberte conocido.
—Yo también, Patricio —afirmó con la verdad.
—Lo llevaré a mi oficina, así cada vez que sienta este aroma, me acordaré de ti —dijo acercándose a ella.
—No es necesario, te traeré otro… ¿te gustaría la torre de Eiffel, la Estatua de la Libertad o el Arco del Triunfo?
—¿No hay uno de la Madonna desnuda? —preguntó pícaro— Así me imagino que eres tú quien está mirándome seductora desde una cama, esperándome.
Luana rió a carcajadas.
—No pierdes oportunidad. Mejor me fijo si no hay uno que simbolice el obelisco, algo muy alegórico al estado de tu entrepierna.
—Qué maldita eres —dijo en broma.
—"Maldita" es mi segundo nombre —afirmó alejándose.
Pero él no le dio tregua, la tomó del brazo y la estiró hacia su cuerpo, girándola contra la pared y aprisionándola.
—Sé lo que estás intentando hacer —dijo serio, mirándola.
—Por supuesto, estoy intentando zafarme. Y si no me sueltas —dijo bajando su mano y tomando su miembro entre sus dedos por arriba de sus pantalones—, voy a hacerte gritar pero no de placer, porque esta caricia se convertirá en una tortura.
Él la miraba embobado… ¡lo estaba tocando, allí!
—Mi amor, si sigues acariciándome así, me derretiré. No necesitarás zafarte —entonces, ella le apretó ligeramente las pelotas— ¡Oh, mierda! Nunca pensé decirte esto… pero suéltame, cariño.
Ella sonrió irónica.
—Déjame en paz, Patricio —dijo alejándose cuando él la liberó de su abrazo.
—No harás que me aparte de esa forma, Lua. Sé cuál es tu juego, durante dos semanas te comportaste como una desquiciada fastidiosa. Pero yo sé que tú no eres así, te conozco.
—Error, no me conoces en lo más mínimo —dijo señalándolo con el dedo—. Esta soy yo… si te gusta, me aceptas tal cual soy, sino… te vistes y te vas.
—Prefiero seguir desnudo —contestó riendo—, si tú también lo estás.
Luana dio vuelta la cara para no reír frente a él.
Es imposible, pensó.
—Si me vieras desnuda… huirías —dijo de espaldas a él.
—¿Por qué? ¿Por algunos kilos de más o alguna estría secuela de tu embarazo? ¿O quizás celulitis en la cola? —le dio un beso en la cabeza detrás de ella y le acarició los brazos—. Esas marcas solo te hacen más atractiva a mis ojos, porque son producto de tu experiencia y tus vivencias. ¿Acaso crees que yo soy un Adonis? Tengo miles de defectos igual que tú. Ninguno de los dos somos adolescentes, cariño… yo no espero que tengas el cuerpo perfecto y firme de una veinteañera. Me gustas tú, tal cual eres. Incluso… —y pasó las manos por delante posando las palmas sobre sus senos, pegándose a su espalda— si tus pechos vencieron la ley de la gravedad, los adoraré igual.
Y pasó los pulgares por las puntas, arriba de la camisa de seda que llevaba.
—¿Siempre tienes las palabras justas en el momento exacto, no? —dijo Luana apoyándose en su torso, rindiéndose a su toque juguetón.
—Santo cielo, caben tan bien en mis manos, Lua… yo solo digo lo que sient… —pero ella no le dio oportunidad de seguir, volteó hacia él, subió las manos detrás de su nuca y devoró su boca.
No había ninguna tímida pretensión implicada, jodió su boca directamente. La lengua de Luana entraba y salía mientras Patricio gemía desesperado al probar su sabor por primera vez.
—Maldición, te deseo con locura —dijo él y la estiró un poco más para que pudieran frotar sus cuerpos. Era como poner un fósforo en un saco de dinamita. Ambos jadeaban y empujaban sin dejar de besarse hasta casi perder el sentido.
Los dedos de Luana que habían estado vagando por todos lados, volvieron con desesperación a los suaves mechones del cabello de Patricio y su cuerpo se balanceó con las dulces y embriagadoras sensaciones que la estaban poseyendo; oscuras y arrebatadoras olas la inundaban cada vez que él deslizaba su lengua más dentro de ella y la abrasaba posesivamente, acariciándola también. Ella contuvo el aliento y se arqueó contra su boca. Comenzó a estremecerse, asombrada ante el tórrido arrebato de exquisito placer que le arañaba profundamente el vientre y entre las piernas. Quería más; un intenso deseo le hacía temblar las rodillas.
Patricio debió percibir su desesperación, porque suavizó el beso. No es el momento oportuno ni el lugar adecuado, pensó, dentro de la neblina del deseo que lo poseía.
En ese momento escucharon el grito de Susana desde la planta baja:
—¡Luaaaa, Patooo… bajeeeen, Kiara y Néstor acaban de llegar!
Él dejó de besarla y el abrazo se hizo menos apasionado, acarició su pelo, tratando de tranquilizarlos a los dos.
—Eres tan apasionada, mi arqui —le dijo al oído en un susurro—. Será un placer tenerte desnuda en mis brazos y hacerte el amor.
Luana casi se desmaya cuando la soltó, sus piernas apenas la sostuvieron.
—Dios mío —dijo en un susurro, asombrada por su propia reacción.
—Baja tú primera, amor —pidió Patricio con vez temblorosa—, yo… no estoy en condiciones todavía.
Luana se apoyó en la pared detrás de ella y lo observó. Vio pasión en sus ojos, tanto como ella sentía en los suyos al mirarlo.
Bajó la vista y sonrió pícaramente.
El frente de su pantalón parecía una tienda de campaña.

La fiesta de inauguración del quincho estaba resultando todo un éxito. Había todo tipo de guarniciones, abundaba la bebida, el parrillero contratado era el mejor y la decoración que usó Susana era exquisita.
Solo estaban presentes los amigos más cercanos de Patricio, y sus clientes importantes. Eso sorprendió a Luana, porque esperaba encontrar a su familia, pero al parecer solo su hija estaba invitada, el resto brillaba por su ausencia.
Patricio le presentó a Tamara y enseguida congeniaron. La hermosa jovencita era toda sonrisas y simpatía, y se notaba que adoraba a su padre. Ángelo también estaba invitado, pero no pudo asistir porque tenía otra actividad.
—Mi papá habla de ti todo el tiempo —le dijo Tamara sonriendo cuando tuvieron la ocasión de hablar—. Está muy entusiasmado con los dúplexs que harán juntos, me mostró los dibujos.
—Eh… me alegro —contestó Luana sorprendida—. Yo también estoy contenta, creo que será un proyecto muy lucrativo para tu padre. Pero dime, Tammy… ¿dónde están tus hermanos? ¿No deberían haber venido también?
—Mmmm, ellos son muy complicados —dijo sin dar muchas explicaciones—, creo que no están de acuerdo con lo que papá está haciendo.
—¿Te refieres al proyecto de los dúplexs u otra cosa? —preguntó curiosa.
—Creo que… —pero no pudo terminar, porque su padre empezó a hacer ruidos con un tenedor golpeando una copa.
—Señores, señoras, señorita —dijo mirando a su hija y sonriendo—, solicito su atención, por favor —se acercó a Tamara y a Luana, poniéndose entre medio de las dos, abrazándolas a ambas—. Como bien saben, esta pequeña reunión entre amigos es para inaugurar este espacio tan magníficamente diseñado por la arquitecta Luana Moure, aquí presente —dijo y la miró, ella se ruborizó, algo poco usual en su persona—. La verdad es que no tenía intención de construirlo todavía, pero fue la única forma de tratar de conseguir un objetivo que tengo entre cejas.
Todos los que entendieron rieron y aplaudieron. Luana quería que la tragara la tierra, bajó la cabeza y se quedó seria. Iba a matarlo, lo despedazaría cuando quedaran solos.
—¡¿Y lograste tu objetivo?! —preguntó Néstor riendo a carcajadas desde el fondo del quincho.
—Todavía no, pero creo que voy por buen camino —contestó sonriendo, su hija lo abrazó y le dio un beso, en señal de apoyo—. Bueno, con este asado tan bien organizado por nuestra querida amiga Susana, doy por inaugurado nuestro espacio, y digo "nuestro" porque considero que será un lugar donde nos reuniremos seguido para divertirnos y pasar buenos ratos —soltando a las dos mujeres, levantó su copa—, brindemos por ello, amigos.
Todos levantaron sus copas en señal de brindis y se acercaron a felicitar tanto a Patricio, como a la arquitecta, quién estaba más callada de lo usual.
—Te voy a descuartizar —le dijo Luana al oído en un momento dado.
—Mientras lo hagas con tus dientes, puedes empezar esta misma noche si quieres —contestó sonriendo solo para que ella lo escuchara—. Podemos tener nuestra inauguración privada… ¿qué opinas?
—Prográmalo para el 31 de febrero —dijo alejándose de él.
Mierda… problemas de nuevo, pensó Patricio. ¿Qué habré hecho ahora?
Llegó un momento en el que Luana solo quería irse. Susana se dio cuenta y sonrió, aconsejándole que esperara un poco más, que no sería educado de su parte retirarse de una reunión en la que obviamente, era una de las homenajeadas.
Ella no pidió ese homenaje, no era más que un simple quincho por dios santo, pero como era usual en él, había tejido toda una telaraña alrededor que la mantenía cautiva. Lo había hecho a propósito, estaba segura.
Fastidiada, se quedó hasta el final. Ya eran más de las dos de la mañana cuando todos se retiraron.
—Una excelente velada ¿no crees? —preguntó Patricio abrazándola por detrás.
—Suéltame, por favor… ya me voy —dijo tomando su cartera—. Felicidades, Patricio.
—¿Hice algo malo, Lua? —preguntó siguiéndola hacia la salida.
—Noooo, que esperanza —contestó irónica, mirándolo fijamente—, solo anunciaste a viva voz tu deseo de follarme y organizaste todo esto de modo a que pareciera un homenaje a tu flamante arquitecta y nueva amante.
Él dio vuelta los ojos en señal de fastidio.
—¿Existe alguna forma de complacerte, Luana?
—Sí, la hay… ¡déjame en paz! —dijo categórica.
—Eso haré, puedes apostarlo —contestó enojado, dando media vuelta y entrando de nuevo a la casa.
Luana no sabía si lo que sentía al verlo alejarse era alivio, tristeza o decepción.

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Atrápame... si puedes - Capítulo 06

Una decisión… ¿irrevocable?

Luana estaba tirada en su cama con la notebook en la panza, como siempre a la noche, pero no podía concentrarse en lo que estaba haciendo. Como no ocurría hacía mucho tiempo, un hombre ocupaba sus pensamientos, y eso la fastidiaba hasta el punto de ponerla de mal humor.
Suspiró y despotricó contra Patricio por ser tan dulce y amable.
Se imaginaba lo que ocurriría si accedía a sus deseos y no le agradaba el panorama, una noche de sexo equivalía a dos opciones posteriores: él querría seguir frecuentándola y eso alteraría su ordenada y tranquila existencia teniendo que adecuarse a los horarios y gustos de otra persona; o él se sacaría las ganas que aparentemente tenía y cuando ya no la llamara ni la buscara, ella se haría el harakiri mental pensando en qué había hecho mal, y sería otra desilusión en su vida.
No estaba dispuesta a ninguna de las dos opciones.
No era ninguna mojigata, había tenido muchas relaciones en su vida, un par de ellas solo de una noche, las demás un poco más largas, aunque nunca había aguantado más de seis meses en pareja, sobre todo cuando el hombre empezaba con sus celos y exigencias. Solo en el caso de Luciano había durado dos años, pero a él lo había amado como a ninguno, y jamás intentó controlarla. Por supuesto que no, si ella hubiera hecho lo mismo, habría averiguado mucho antes que en realidad no estaba separado, como él le había dicho, sino que era casado.
No quería acordarse de eso, siempre la alteraba.
Lo que no podía dejar de recordar, era la ternura de Patricio al despedirse de ella cuando la dejó frente al portal del edificio donde vivía.
¡Mierda! ¿Por qué no era un bastardo desgraciado como todos los hombres? Sería mucho más fácil evitar caer en la tentación. A pesar de todo era una mujer, y él fue tremendamente dulce.
—Nunca antes te había visto con el pelo suelto —le dijo cuando le abrió la puerta del auto para que bajara— Me encanta, no me lo imaginaba tan largo.
Y tomó un mechón de su cabello, lo acercó a su cara y aspiró una bocanada de aire, suspirando. Luego le acarició la cabeza.
Ella casi se derrite, y en ese momento se olvidó de todo sus propósitos de alejarse de él.
Patricio cerró la puerta y se apoyó suavemente en Luana, presionándola contra su vehículo, bajó lentamente las manos de su cabeza, acarició sus brazos, sin dejar de mirarla en ningún momento. Entrelazó sus dedos con los de ella y apoyó su frente en la suya, haciendo que su nariz la acariciara.
Mientras le besaba suavemente un ojo, luego otro, ella podía sentir su aliento caliente y solo era consciente de su fuerte cuerpo apoyado en el suyo, de su potente erección presionando su entrepierna. Deseaba poder tocarlo, pero era tan agradable sentir sus dedos entrelazados, tan íntimo, que permaneció quieta, esperando algún otro movimiento de su parte.
Patricio subió las manos de Luana hasta su pecho y las apoyó allí, cubriéndolas con una de las suyas, mientras la otra le subía la barbilla para que lo mirase.
—Eres tan hermosa, Lua —dio suavemente.
Y acercó lentamente su boca a la suya.
Luana estaba a punto de explotar. Con el aliento entrecortado, esperó impaciente un apasionado beso… que nunca llegó.
Él solo apoyó los labios en la comisura de los suyos y le dio un dulce beso de despedida.
—Que descanses, cariño.
¡A la mierda Patricio! La dejó allí, temblorosa y deseosa de más. Una táctica espectacular de su parte. Podía haber hecho lo que quisiera en ese momento, ella no se lo hubiera impedido. Sin embargo, se retiró sin darle lo que ambos deseaban.
Era todo un seductor, uno muy peligroso.
Pero ella era muy inteligente, sabía cuál era su juego, y no estaba dispuesta a dejarse seducir. Tomó una decisión: evitarlo a toda costa. No iba a poder dejar de verlo, eso era imposible, pero de ahora en adelante no aceptaría salir de nuevo con él hasta el día que el infierno se congelara.

—Dile a la arquitecta fantasma cuando llegue que quiero verla, que suba —le dijo Patricio a su secretaria, fastidiado.
—Sí, señor —contestó Marcela riendo interiormente.
Y yo pensé que había adelantado algo, se dijo Patricio a si mismo inclinándose en su sillón gerencial. Incluso que la había dejado con ganas de más cuando no le dio el beso que los dos esperaban. Porque sabía que ella lo había deseado, estaba seguro. Y esperaba que eso fuera el comienzo de algo, no el final.
El quincho ya estaba prácticamente terminado y no había logrado verla un solo día después de que cenaran juntos, era como si supiera cuando él no iba a estar para visitar la obra. Lo único que hacía era firmar cheques para ella y cuando hablaban por el celular, siempre estaba ocupada o había ruidos de sierras y golpes de martillo que impedía que hablaran con tranquilidad.
Intentó llamarla a la noche, pero desconectaba su celular y no tenía el número de la línea baja de su casa.
Levantó las hojas impresas del estudio de factibilidad que le había enviado unas semanas atrás y lo releyó. Impresionante, si los números eran ciertos, era un negocio redondo, muy lucrativo, y él tenía el dinero para llevarlo a cabo. Incrementar su capital no haciendo nada más que firmar un cheque quincenal era una idea atractiva, y ella había demostrado que era muy eficiente en lo que hacía, sin necesidad de que estuviera controlando su trabajo.
—Hola Patricio —dijo Luana apoyándose en la puerta de su despacho una hora después.
—Mira tú, mi arquitecta fantasma —contestó levantándose.
Ella sonrió y se acercó.
—¿Algún problema? ¿Tienes alguna queja? —preguntó apoyando su bolso sobre la silla.
—A ver… ¿por dónde empiezo? Tengo una amiga que huye de mí, solo puedo contactar con ella por correo electrónico, incluso me pregunto si realmente existe o si es producto de mi imaginación. Luego miro hacia el patio, veo su obra y me digo: No, ella es real…
—¿Estás conforme, no? —preguntó dudando.
—Por supuesto, cariño, el quincho quedó precioso. Pero no estoy hablando de eso, sino de nosotros…
—No existe un "nosotros", Patricio —afirmó cruzando sus brazos.
—Bueno, probablemente eso sea lo que me fastidia.
Luana suspiró, no quería hablar de ese tema.
—Lo siento, pero no tengo tiempo para hablar de eso ahora… ¿necesitas algo en relación a la obra? Estará terminada en una semana más.
—Sí, quiero hacer la inauguración oficial… ¿puedo programarla para el sábado siguiente a éste?
—Con seguridad —dijo asintiendo—, Susi es organizadora de eventos en su tiempo libre, si quieres puedes pedirle que te lo prepare.
—Buena idea, gracias —la tomó de la mano y la llevó hasta el sofá—. Siéntate, quiero hablar sobre los números que me enviaste.
Estuvieron conversando por más de veinte minutos sobre el proyecto que ella quería llevar a cabo. Él ya estaba convencido, pero disfrutó escuchándola.
—Este es el momento ideal para empezar, Patricio… al menos para mí. Nunca suelo aceptar más de dos obras grandes a la vez, conozco mis limitaciones, y los dúplexs del español se están terminando, el quincho también, así que me quedaré sin trabajo en breve —y con una sonrisa seductora, dijo—: Seré toda tuya.
—Ojalá eso fuera cierto —contestó pasando el brazo por su espalda y acercándola a él—, tenerte para mí solo es mi fantasía recurrente desde hace un tiempo —posó el labio en su cuello y le dio un beso debajo de la oreja.
—Patricio, estamos en tu oficina —dijo Luana tratando de zafarse.
—Si Marcela valora su trabajo, sabe que no tiene que interrumpirnos —la apoyó contra él y siguió prodigando pequeños besos en su cuello, estremeciéndola de la cabeza hasta los pies—, busca un buen terreno, arqui… porque haremos ese proyecto que tienes en mente.
—Ya… ya lo tengo —dijo acariciando su cuello, no podía resistirse.
—Entonces, cómpralo para mí —contestó sacándole el pinche del pelo. El cabello de Luana se deslizó como seda entre sus dedos, enardeciéndolo. Le levantó la barbilla y la miró—: no besarte la otra noche fue una de las cosas más difíciles que hice en mi vida, me moría de ganas, tú también lo deseabas… ¿no? Dime la verdad…
—Yo… eh, quédate quieto —dijo ella. Sus labios estaban tan juntos que podía sentir su respiración contra su boca—, no muevas un solo dedo. Ni siquiera respires, por favor.
—¿Para que puedas huir de nuevo? —preguntó rozando sus labios y pasándole ligeramente la lengua.
—Patricio… me siento como una prostituta, por favor, no sigas —pidió con voz entrecortada.
—¡¿Qué?!
Luana aprovechó su confusión para tomar distancia.
—Todo está demasiado mezclado —dijo confundida—, fíjate en lo que estamos haciendo, decidiendo un proyecto uno en brazos del otro. No quiero que pienses que utilizo la seducción para lograr conseguir este trabajo, me sentiría pésima si así fuera.
—¿Crees que soy tan estúpido como para decidir invertir en tu proyecto solo por calentura? Los números cierran, Luana… una cosa no tiene nada que ver con la otra. Ya te lo dije mil veces, no mezcles.
—¿No te das cuenta que eres tú el que está mezclando? —Y se levantó del sillón— No quiero este trabajo si existe la más mínima posibilidad de que tenga que pagar por él con mi cuerpo.
—Es espantoso lo que estás diciendo, Lua —dijo enojado.
—Quiero que las cosas queden claras. Piénsalo, Patricio —dijo tomando su bolso— Llámame cuando decidas algo. Tienes los datos del terreno en el análisis de factibilidad, incluso el plano de ubicación, puedes ir a visitarlo.
—Lo haré… ¿le das el número de teléfono de tu casa a Marcela, por favor? Varias veces intenté llamarte a la noche y apagas tu celular. Me gustaría poder ubicarte a cualquier hora.
Ella asintió y salió del despacho.

—Patricio me llamó para que organizara la inauguración de su quincho —dijo Susana del otro lado de la línea la noche siguiente.
—S-sí, le sugerí que lo hiciera —Luana estaba todavía fastidiada de cómo había resultado la última reunión, y se notaba.
—Gracias, nena… no es gran cosa, pero siempre ayuda. Me pasó la lista de invitados por correo y me dijo que hablara contigo para ponernos de acuerdo.
—¿Conmigo? —preguntó confundida— ¿Qué tengo que ver yo con eso? ¿No te habrá dicho que hablaras con Marcela, su secretaria?
—Nop, contigo —Luana bufó—. ¿Podemos reunirnos en su oficina mañana para ver el lugar?
—Claro, te avisaré a la hora que estaré en la zona… ¿por la tarde es mejor para ti, no?
—Sí, a la mañana estoy en la ganadera. Pero cuéntame, Lua… ¿cómo van las cosas con él?
—Más complicadas de lo que me gustaría —dijo suspirando—, al parecer el señor no entiende el concepto de lo que es un "no". Le presenté otro proyecto, similar al que estoy terminando para el español. Me dijo que va a comprar el terreno, pero yo no estoy tan segura de que querer seguir trabajando para él. Me mantiene constantemente tensa, no por el trabajo, sino porque insiste en que quiere tener algo conmigo, y no pierde oportunidad en demostrarlo.
—Que idiota eres, amiga. Deberías acceder, es un tipazo, y sabes que te mueres de ganas de acostarte con él.
—¿Qué crees que soy? ¿Una perra en celo o qué? —preguntó enojada— Solo porque me parezca atractivo no significa que tenga que ceder a mis bajos instintos. Si fuera cualquier otro hombre lo haría sin pensarlo, no lo dudes. No tengo pizca de mojigata, pero hacerlo con él complicaría nuestra relación comercial, y créeme, valoro más eso que una follada.
—Una buena follada, según las malas lenguas…
—¿Y tú como lo sabes? —preguntó asombrada.
—Las chicas hablan, y él es soltero sin compromisos… y no tiene vocación de sacerdote —dijo pícara.
—Cuéntame —pidió interesada— ¿conozco a alguna de ellas?
—¿Recuerdas a la prima de la esposa de Hugo? —se refería a un amigo en común de ellas— Esa que estaba de rojo el día de su casamiento…
Y empezaron a chismosear, como era usual. No quedó títere con cabeza.
Cuando cortó, Luana volvió a pensar en lo que estaba pasando con Patricio. Era un gran hombre, sin duda alguna, pero ella había conocido muchos buenos hombres en su vida, y al final todos estaban cortados por la misma tijera.
Meterse con él complicaría su existencia, y su trabajo.
Ella sabía manejar una situación complicada, haría que él mismo desistiera de su idea de seducirla.
Cuando quería ser fastidiosa, era la mejor.

Continuará...

CLTTR

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